Con autoridad y claridad, el cuadro sudamericano se hizo con el torneo continental ganando todos sus partidos con holgada ventaja y perdiendo solamente dos sets en todo el certamen.
Definiciones a pura garra y emociones cambiantes
La jornada final de la disciplina regaló duelos intensos, parciales ajustados, sets llenos de dramatismo y una tribuna repleta que vibró en cada punto hasta el desenlace.
Noche perfecta y oro para Brasil. En el turno vespertino de la jornada final, las sudamericanas se impusieron con un contundente 3–0 sobre México y cerraron el certamen invictas. Ellas disputaron un total de seis partidos, dejando en cero a sus rivales en cuatro ocasiones. Ana Luiza Rüdiger fue la figura de la final con 16 puntos.
A su vez, Julliana Vitoria de Andrade Costa de Brasil fue elegida como la jugadora más importante del partido del todo el torneo.
Más temprano, en la definición por la medalla de bronce y ante un escenario colmado y ruidoso, República Dominicana y Argentina protagonizaron un choque espectacular. Las centroamericanas comenzaron con fuerza, cerrando el primer set 25–17 y el segundo 25–21. La tercera fue la vencida para las sudamericanas, que se llevaron el parcial por 25–21. Sin embargo, en el cuarto set, las dominicanas volvieron a imponer su potencia y, con un 25–19, sellaron el 3–1 para quedarse con el bronce y desatar la celebración de su público. K. Alonzo fue la máxima anotadora del encuentro con 20 puntos.
En la jornada matutina se disputaron los partidos de reclasificación. Paraguay y Chile abrieron la programación, con victoria guaraní por 3–2. En el duelo por el quinto lugar, Cuba fue ampliamente superior y venció a Costa Rica por 3–0.