El Comité Olímpico Paraguayo se vistió de gala para despedir a un evento que no solo unió talento deportivo y emociones intensas, sino que también reafirmó el espíritu de hermandad americana. Desde las 19:00 en punto, la cuenta regresiva en las pantallas marcó el inicio de una velada mágica, seguida por un cuadro de apertura vibrante: pirotecnia en lo alto y 40 bailarines encendiendo el escenario con energía que empezaba a llevar calor a la fría noche asuncena.
Las emociones continuaron con un repaso audiovisual de la inauguración, evocando las imágenes más memorables de la competencia. Luego, el protocolo tomó protagonismo con el ingreso solemne de la bandera paraguaya y la interpretación del Himno Nacional por Jazmín del Paraguay, que erizó la piel de todos los presentes. Las delegaciones tuvieron su instante de gratitud en escena, acompañados por la canción “Vendrás”, antes de ceder el ambiente festivo a Tito y Tika, quienes junto al DJ OKO pusieron la nota alegre de la noche.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el audiovisual “Seremos leyenda”, homenaje a los atletas que brillaron en Asunción. La identidad paraguaya también se hizo sentir con la magistral puesta en escena musical de Tierra Adentro y Susan Saldívar junto a 40 bailarines folklóricos, en un despliegue cultural que arrancó ovaciones.
Los voluntarios, verdaderos héroes anónimos del evento, recibieron un merecido homenaje mediante un material audiovisual que emocionó a todos, historias de vida, de superación y metas alcanzadas también por parte de ellos.
El tramo protocolar siguió con la bajada de las banderas de Panam Sports y del COI. En un gesto cargado de simbolismo, el Presidente del COP, Camilo Pérez López Moreira, entregó el pabellón panamericano a Neven Ilic, Presidente de Panam Sports, en el tradicional traspaso de sede. Ambos se dirigieron al público con discursos que marcaron oficialmente el cierre de los Juegos.
El punto culminante llegó con el apagado del fuego panamericano, acompañado por una coreografía de 11 bailarines contemporáneos, un momento cargado de simbolismo que selló el fin de la fiesta deportiva.
La celebración final estuvo a la altura del evento: Rombai encendió el escenario con su música, acompañado de un cuerpo de baile y la energía de DJ Faro, mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo asunceno. Tito y Tika volvieron a escena para el cierre, poniendo el broche de oro a una ceremonia inolvidable.
Así, Paraguay se despidió de los Juegos Panamericanos Junior con calidez, pasión y una impecable capacidad organizativa, dejando una huella imborrable en la historia del deporte continental.