La canadiense Charlotte Simoneau no solo se quedó con la medalla de oro en la categoría 69 kilos, sino que además estableció un récord mundial juvenil con un total de 240 kilogramos, en un cierre que mantuvo en vilo a todo el público presente.
La atleta norteamericana demostró jerarquía en cada movimiento. Con un arranque de 110 kg y un envión de 130 kg, dejó en claro que es hoy una de las grandes promesas de este deporte en el mundo. Su nivel fue muy superior al de sus rivales, a quienes superó con solvencia, y logró inscribir su nombre entre las marcas más importantes de la historia reciente.
El podio continental se completó con la venezolana Claudia Rengifo Chirinos, quien levantó un total de 220 kg (100 en arranque y 120 en envión) para asegurar la plata; y con la ecuatoriana Damary Bravo Nazareno, que cerró con 215 kg (100 en arranque y 115 en envión), adjudicándose el bronce.
Asunción fue testigo de un espectáculo vibrante, donde la emoción y la exigencia física se conjugaron para ofrecer una de las páginas más memorables de estos Juegos. Con la gesta de Simoneau, el levantamiento de pesas juvenil ratifica que su futuro ya está entre nosotros.